Los parques infantiles reúnen incalculables beneficios para los niños. Se trata de entornos al aire libre donde los más pequeños interactúan y aprenden de las relaciones sociales o del entorno.

 El parque infantil es un lugar imprescindible para el juego y el disfrute de los niños. Cada vez son más los terrenos dedicados en las grandes y pequeñas ciudades, así como en las áreas rurales. En los últimos años, estos espacios están en auge debido, quizás, a los grandes beneficios que aportan.

Las actividades en zonas al aire libre son la mejor herramienta para prevenir y combatir la incipiente adicción tecnológica en los niños, que se produce en edades cada vez más tempranas. Ante esto, los psicólogos infantiles recomiendan a los padres llevar a sus hijos al parque más cercano por los múltiples beneficios que tienen. En primer lugar, los parques infantiles son puntos de encuentro entre niños y niñas, padres y madres. Según la psicóloga Eva Calvo, a través del blog CrecerFeliz, expone que “hay diversos estudios que destacan que se ha demostrado la interconexión que se produce en el desarrollo motor, social y cerebral del niño cuando juega en el parque”. Se produce una mejora de la capacidad psicomotora infantil así como del desarrollo físico ya que desarrolla el sistema óseo a través de ejercicios como subir y bajar del tobogán y/o de sus escaleras, columpiarse o balancearse. Según el blog Eresmama, cada uno de los juegos de un parque tiene sus beneficios. Por ejemplo,

“el tobogán […] ayuda a mejorar el equilibrio, a practicar la seguridad y la protección, debido al miedo que pueda tener el niño de caerse. La balanza favorece los sentidos al experimentar diversas sensaciones al momento de acelerar, frenar, subir, bajar y estirar las piernas. Adicionalmente contribuye a que se ejercite y se fortalezca la espalda,mejorando así la postura al permanecer sentados. El columpio ofrece beneficios a los sentidos, gracias al movimiento que ejercen sobre ellos, contribuye a la mejora de la postura. También sirve para identificar y mejorar el nivel de tolerancia de los niños al movimiento […]”.

Esto supone un aliado contra la obesidad infantil y, sobre todo, ante el preocupante incremento en los últimos años. Además, los parques infantiles evitan el sedentarismo, otra tendencia en auge debido a que el ocio infantil de las últimas generaciones tiende más al salón de casa que a la calle.

Otro de los beneficios reside en las habilidades sociales. Los peques cuando van al parque hacen nuevos amigos, se comunican e interactúan con los demás, comienzan a resolver pequeños conflictos, piden ayuda o juego a otros niños. Las habilidades sociales que proporciona un parque infantil son inagotables. El lenguaje y la adquisición de vocabulario es primordial, pues aprenden a comunicarse, a negociar y entender, a mejorar y a escuchar lo que dicen personas de edad similar. También genera el compañerismo, ya que aprenden a compartir, a guardar su turno de espera, hacer filas o potenciar la solidaridad. De esta forma, los parques infantiles contribuyen a socializar a los niños pero, también, a relacionarse con el entorno, aprendiendo y respetando las normas básicas con las personas y el ambiente que les rodea. Estas zonas mejoran la seguridad en sí mismos y facilita el desenvolvimiento en un grupo.

Llevar a los niños a un entorno al aire libre provoca sentimiento de felicidad. Conocer el entorno que nos rodeo es más que saludable tanto para los niños como para los mayores. Los parques infantiles están en auge y esperemos que no pare.

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